lunes, 1 de diciembre de 2014

La ira que lleva a la violencia


El catolicismo definió la ira como uno de los siete pecados capitales. Para los que no creen en una espiritualidad o en una religión, podíamos definir la ira como parte intrínseca de la manera de ser de las personas, del comportamiento. Unos la tienen más desarrollada, otras la mantienen aletargada durante toda su vida porque no se produce una situación que la haga aflorar o porque, sencillamente, llevan una vida tranquila y rehúyen los enfrentamientos con las demás personas.

Pero todos la tenemos. Nacemos y morimos con ella. Otra cosa es el uso que hagamos de ese aspecto de nuestra personalidad.

Hablo en esta ocasión de la ira debido a los hechos sucedidos ayer en Madrid antes del inicio del partido de fútbol entre el Atlético de Madrid y el Deportivo de La Coruña. Nada menos que doscientas o trescientas personas pegándose en mitad de la calle por lo que acabo de comentar: la ira entre las personas que lleva a la violencia entre las personas. En este caso, llevada a extremos que se salen de toda razón y de toda lógica. En este caso, y después del trágico balance de un fallecido, solo se ha constatado algo que sucede habitualmente en los campos de fútbol y sus alrededores. Que dos supuestas aficiones de las que llaman “radicales” se citen para darse unos guantazos.

Este no ha sido un hecho aislado. Se produce constantemente.

Les contaré una de mis historias absolutamente reales. Cuando yo tenía unos veinte años, jugaba al baloncesto en una de esas muchas pistas callejeras que hay por toda España, en mi caso, a cinco minutos de casa. Allí nos juntábamos todo tipo de chavales, y lo cierto es que la mayoría era buena gente. Nos unía el amor por ese deporte, y pasábamos muchas tardes jugando un partido tras otro. Después, cada uno se iba por su lado, y todos contentos.

Sin embargo, entre todos aquellos que nos juntábamos para echar unas canastas, había uno que era diferente. Se llamaba Juan, aunque quería que todo el mundo le llamara por su apodo de graffitero, que no mencionaré. Eran los tiempos de las pintadas en la calle de todo tipo de barbaridades, y no había manera de ver una pared blanca en ningún sitio. Incluso en las persianas de las tiendas.

Todos los que estábamos allí nos dedicábamos a algo. Estudiábamos, trabajábamos o intentábamos hacer alguna de las dos cosas. Pero no nos levantábamos a las once de la mañana sin nada que hacer. Este muchacho, sí. Además, estaba bastante tocado de la cabeza, porque ya por aquel entonces le daba, como si no tuviera importancia, a las drogas blandas y las de diseño cuando salía los fines de semana. Pero este muchacho no hacía absolutamente nada en todo el día. Ni se imaginan lo amargado que tenía a su padre, viudo desde hacía años y teniendo que criar a tres hijos. Los otros dos le salieron bien, pero Juan… cuántas canas le provocaría este muchacho.

Una vez me invitó a ir a su casa. Me sorprendieron varias cosas cuando fui, a cada cual peor. En primer lugar, me quedé de piedra cuando vi su habitación. Tenía las paredes completamente pintadas de negro. Techo incluido. Parecía que estabas en una de esas películas de miedo. Y en el centro de la habitación, en la pared donde se había situado la cama, justo encima había puesto su nombre de guerra sobre la misma pared, en letras gigantes. Me acerqué y observé un segundo mientras me traía una Coca-cola. El demente había labrado su nombre en la pared con un cuchillo, a mano. ¿Se lo pueden imaginar? Por supuesto, intenté salir de aquella casa lo antes posible. También me sorprendió que la habitación de su padre estuviera cerrada con llave y candado. No quería que su propio hijo le robara dinero para comprar más droga.

Este chaval y yo manteníamos una relación de respeto mutuo. Él sabía que yo era el único de la plaza que podía enfrentarse a él en una pelea, y yo sabía que no me convenía llevarme mal con él porque traía a sus colegas y entre cinco o seis tíos, me hubieran dado una paliza como para no salir del hospital en seis meses. Siempre mantuvimos esa relación. Incluso llegamos a pelearnos alguna vez en broma, y los dos nos dimos cuenta del mucho daño que nos podíamos hacer si nos lo tomábamos en serio. Por eso nos llevábamos bien. Nos convenía a los dos.

Aquella relación duró varios años. A veces desaparecía durante días, y después volvía a aparecer, ufanándose de que había estado varios días en el calabozo por culpa de una pelea o porque le habían pillado con un par de gramos de coca. Eso no hacía más que incrementar el miedo que los jóvenes de la plaza sentían hacia él. Y él encantado, por supuesto. Le gustaba sentirse temido, y acudía a la plaza porque se creía el rey de la misma. Y en cierta forma lo era, aunque sabía dónde estaban sus límites, y como ya he dicho, nunca tuvimos un problema serio entre él y yo.

Finalmente, desapareció. No volvió a ir por la plaza para intimidar a todo el mundo. Nadie preguntó por él, por supuesto, pero yo sí me preocupé de averiguar qué había sido de aquel muchacho tan perdido. No tardé en obtener información. Su padre, harto de él, le había quitado las llaves de su casa y le había echado de ella. No quería volver a saber nada más de él después del enésimo intento de forzar la cerradura de su habitación para intentar robar todo lo que pudiera.

Pero eso no fue lo más grave. Entre las múltiples amistades de la misma calaña de este sujeto, porque toda la mierda se junta, había unos cabecillas de lo que por aquel entonces se conocían como las “Brigadas” del Español. Del Real Club Deportivo Español de Barcelona. Menudas se las tuvieron con los también indeseables “Boixos” del Fútbol Club Barcelona. Estos ya se citaban en la calle en los noventa cuando había un partido entre ambos equipos. No necesitaban Whatsapp. Se conocían entre ellos.

Al parecer, una de esas amistades le acogió en su casa, a condición de que entrara a formar parte de dichas Brigadas. ¿Lo que tenía que hacer? Merodear por el campo antes del inicio de los partidos para dar miedo al resto de los aficionados, esperar al autocar del equipo rival para lanzarles piedras, insultar a los jugadores a la salida, y durante el partido, los esfuerzos se dividían en dos: gritar como un salvaje subido en la valla de protección acordándose de la familia de todos los jugadores rivales, e intentar atravesar el campo para alcanzar a los aficionados del equipo rival para empezar una pelea. El partido de fútbol les importaba un carajo. Esto último no lo conseguían, ya que el club no era tan imbécil como para no poner barreras de seguridad y un montón de seguridad privada para impedirlo, pero había veces que solo tenían que esperar a que terminara el partido para ir a por los aficionados del otro equipo.

Esto, ni más ni menos, es lo que sucede en los campos de fútbol. Podemos hablar de profesionales de las peleas. Gente que lleva muchos años en esto. Como el fallecido el otro día. Un señor de más de cuarenta años y dos hijos pequeños que sin embargo fue a meterse en una pelea multitudinaria. ¿Qué ejemplo le dio ese hombre a sus hijos? ¿Qué le dirá a la madre a los huérfanos cuando le pregunten cómo murió su padre?

Muchos de ellos, además, la mayoría, son tíos muy grandes, muy altos, muy fuertes, y se han pasado años en el gimnasio. Son cinturones negros de full-contact, sin ir más lejos, o el tipo de lucha más violento que haya para hacer el mayor daño posible. Ahora, con Facebook, Twitter y demás, resulta sencillísimo convocar una pelea multitudinaria por internet y que acudan hasta allí doscientas o trescientas personas que se revienten entre ellas para que, por fin, y digo por fin porque es una consecuencia, se produzca una víctima mortal. Una víctima mortal de la misma calaña que los demás que han ido a darse de guantazos, pero una víctima.

Me va a producir mucha curiosidad observar qué hacen los que mandan a partir de ahora. Siempre consideré nefasta la figura de Juan Laporta, ex presidente del Barcelona, pero él echó a los Boixos del campo. Y Florentino, algo parecido con los Ultra Sur. Pero quedan muchos equipos en primera división. Y todos tienen aficionados salvajes entre ellos. ¿Van a hacer algo el presidente del Atlético de Madrid, que simplemente les subvenciona, o el del Deportivo, que los trata como “chicos traviesos”? Esto empieza a parecerse al caso de los temibles “Barras Bravas” de Argentina. Pero allí son toda una mafia que controla la capital de su nación. Aquí solo son, de momento, una banda de indeseables.

Vergüenza debería darles. Pero de donde no hay no se puede sacar.

Como simple apunte personal: ¿Qué habría que hacer con el individuo que felicitó vía Twitter al atracador de Vigo por cargarse a la agente de policía solo porque aquella mujer le había puesto anteriormente una multa? ¿Hasta dónde vamos a llegar?

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Bien hecho, pero ....

Después de la del infumable Gallardón, ha sido la más esperada y lógica.


La dimisión de Ana Mato, soberbia, agria, antipática, muda y arrogante ministra de Sanidad, es una consecuencia lógica de dos situaciones: su implicación en la trama Gürtel, y su desastrosa, nefasta y pónganle todos los adjetivos que quieran a su gestión durante la crisis del Ébola en España. Hasta tuvo que ser relevada como máxima responsable del gabinete de crisis por la vicepresidenta, en un evidente acierto de Rajoy porque esta señora, ni estaba preparada para ser ministra, ni sé a qué rayos se dedica más que a calentar asientos durante los últimos treinta años. Como tantos otros parásitos que se llenan la palabra de democracia desde los años ochenta. Bravo por usted. Ahora váyase a la puta calle y no vuelva.


Ahora bien .....


Señores socialistas ......


Señores que piden dimisiones por escupir un chicle a la calle ....


Señor PEDRO SÁNCHEZ .....


¿Cuándo va a dejar de ser usted un SINVERGÜENZA que solo tiene carisma e imagen, y junto a la señora Susana Díaz, otra sinvergüenza de marca mayor, les van a exigir a los ex vicepresidentes de la Junta de Andalucía Griñán y Chaves, cuyas implicaciones en la trama de los ERES ya han llegado hasta el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, que también DIMITAN de sus onerosos cargos de senadores?


Aquí, o todos moros, o todos cristianos.

viernes, 21 de noviembre de 2014

Decálogo sobre las páginas de contactos, amistades, pareja, sexo ... en Internet

Rescato este artículo escrito allá por 2012 dado que sigue vigente en la actualidad y me han llegado varios comentarios al respecto.




Están de moda desde hace años, en los cinco continentes. Tienen cientos de millones de usuarios. No me referiré en este caso a las redes sociales como Facebook, Twitter, Netlog o Tuenti. Esas no son páginas de contactos y merecen un artículo aparte.


Cosas que hay que tener en cuenta cuando te registras en una de ellas:


1º Hay muchas completamente gratuitas. No tienes que pagar por conocer al amor de tu vida o a quien te ofrezca una noche de satisfacción física sin compromisos. Además sus precios no son razonables; 30 o 40 euros al mes no parece demasiado (para quien los tenga), pero no salen a cuenta, y en un mes, aunque no lo parezca, solo da tiempo a descartar personas, que suelen ser, curiosamente, aquellas que primero responden cuando contactas.


2º Es muy conveniente saber qué quieres hacer. En qué está pensando tu corazón y qué intenciones tienes a la hora de inscribirte en una de ellas. Los hombres buscan sexo, en su gran mayoría, y no tienen conflictos morales si se presentan ante una mujer como casados aburridos de la monotonía con su esposa. Las mujeres suelen acudir a ellas tras una ruptura de pareja traumática y lo hacen bajo el equivocado axioma de que un clavo saca a otro clavo. Nunca es así, ya que solo les hace recordar lo enamoradas que siguen estando de quien ha provocado su ingreso en estos lugares.


3º Una vez registrado, desconfía si a los 30 minutos del registro ya has recibido 10 visitas, 7 mensajes y 5 chats. En primer lugar, todavía no has sido incorporado a la base de datos general de usuarios porque tu perfil está pendiente de aprobación y nadie sabe que estás ahí, y en segundo lugar, todas las páginas tienen un algoritmo de asignación automática que lleva visitas a tu perfil sin que éstas se hayan producido. Prueba con mandar un mensaje a hombre o mujer atractivos que te hayan visitado. Te contestarán que no lo han hecho o no te contestarán porque en realidad no existen.


4º Los perfiles falsos. TODAS las páginas los tienen. Y en muchos casos, los crean y fomentan para atraer usuarios. Algunas intentan ser serias y los suprimen cuando se denuncian, pero la mayoría no, entre otras cosas porque los han puesto ellos mismos para atraer visitantes y que PAGUES para poder leer un mensaje que te ha mandado una emigrante alemana residente en Lanzarote de 40 años que ha incluido en su perfil fotos en bikini y está de muy buen ver, igual que los hombres, que se apropian de fotografías de tableta de chocolate y a lo mejor están todo el día sentados delante del ordenador comiendo palomitas y criando panza cervecera.


5º La proporción de usuarios. A todas las páginas les interesa tener cuantas más mujeres registradas mejor. Sin mujeres, no hay hombres, y sin hombres, nadie paga la cuota mensual ya que todavía hoy, aunque parezca mentira, hay muchos sites en los que las mujeres no pagan y además presumen de ello. Cualquier página que afirme que tiene un 60% de mujeres y un 40% de hombres, MIENTE. Así de sencillo. La realidad suele afirmar que la proporción puede llegar a ser de 25 a 1.


6º Ni siquiera respondas a una mujer rusa o de Ghana que intente ponerse en contacto contigo. Intentarán hacerte el típico timo que se desarrolla así: te piden el correo electrónico y te dan el suyo, siempre de Yahoo (¿casualidad o impunidad?). Su primer correo es amable y educado, pero sin entrar en detalles personales que ya te contarán en privado. Por supuesto, una primera foto de un bellezón del este. Algunas intentan utilizar un traductor automático como el de Google o Lexicool y otras se preocupan primero de saber si entiendes el inglés. Si les contestas, te mandan un nuevo correo, ya preparado, en el que incluyen tres o cuatro fotos muy elegantes o ligeras de ropa y te explican su vida en dos o tres páginas. Si cometes el error de contestarles, esperan al momento oportuno para decirte que se han enamorado de ti y quieren ir a verte y quedarse allí contigo. Y es entonces cuando lanzan el anzuelo para ver si picas: el billete de avión desde Moscú o Accra cuesta 600 euros, y no se cortan en pedírtelos. Aviso a navegantes: no vuelves a ver ni el dinero ni la mujer. Es el timo más conocido en las páginas de contactos de internet. Tan habitual que tiene nombre propio: scam.


7º División por páginas creíbles o no. Creíbles: Meetic tiene un prestigio desarrollado a lo largo de los años, pero eso no significa que sea la mejor. Al contrario. El trato que se ofrece al usuario masculino equivale a “estás apuntado porque te dejamos estarlo”. Y el trato que se ofrece a la usuaria femenina es “puedes hacer lo que te dé la gana”. Servicio al usuario lamentable y desastroso, las mujeres campan a sus anchas con total impunidad. Sin duda, el peor, no por nada, sino porque van de serios y no lo son. Edarling se alzaría con el primer puesto en la clasificación si no fuera por lo elitista que es, y además se ufanan de serlo. Allí si eres calvo, bajito, moreno, gordo y trabajas sirviendo mesas, no tienes nada que hacer. En realidad, ni allí ni en ninguna otra, pero estos se anuncian en la tele y presumen de ser los mejores. Y la mejor página de contactos sería aquella en la que los usuarios estén obligados a contestar todos los mensajes que reciben. Aunque sea para responder que no les interesa la persona que se ha puesto en contacto con ellas. Por último, es la más cara de todas. Demasiados factores en contra.


Últimamente está subiendo mucho Twoo, aunque ya ha comenzado un declive evidente porque con el auge de los Smartphone mucha gente empieza a contactar a través del teléfono. Lleva poco tiempo, su interfaz gráfico es bastante mejorable y su número de usuarios no es comparable con las grandes, y tiene un gran problema: hay 150 hombres por cada mujer. Lo mejor de ellos: son gratuitos, como Amor en línea, con una proporción similar y en la que se protege la intimidad de todos ya que tienen montado un sistema de contactos en el que la otra persona debe aceptar tu solicitud antes de tener acceso a ella. Sin peligro para las mujeres, que es lo más importante. Y Plenty of fish, no muy conocida en España cuando empezó y con un diseño de página horrible que parece programado por un bebé, pero que va ganando adeptos también por su condición de totalmente gratuita. Hoy en día ha crecido mucho y está entre las más utilizadas, como en el caso de Waplog para los teléfonos móviles. Podría nombrar también a Loovoo, pero esta es de pago, y por supuesto, también te engañan como a un chino. Las demás no dejan de ser residuales y de escasa importancia. La lista es larga.


8º No creíbles. Hay demasiadas. Empecemos por la archiconocida Badoo, que presume de sus 220 millones de usuarios que no son tales, ya que al menos la mitad llevan sin conectarse más de seis meses después de comprobar lo que se cuece allí dentro. Los que se mueven por ese mundillo saben para qué es Badoo: sexo y más sexo. Allí no se forman parejas estables, incluso muchos de sus usuarios presumen de tenerla ya y de vivir con ella, pero volvemos a lo anterior: una aventurilla de una noche no está nada mal. Fuego de vida, con Like you, probablemente las páginas de contactos más tramposas de la red, junto con Ashley Madison. La primera es una apología de los perfiles inventados, con fotos claramente sacadas de internet o de otras páginas de contactos y multitud de perfiles con los que te pones en contacto y nunca responden. Sus creadores deben pasarse el día modificando a mano los perfiles falsos que ellos mismos han introducido para dar la sensación de que su página funciona, y se ríen de ti cuando denuncias a un usuario por comportamiento inadecuado. La segunda todavía es peor, ya que pagando una suscripción de un mes te dan derecho a chatear pero no a usar la cámara, y todas las personas que salen a tu encuentro, siempre las mismas, te la ponen, y al ver que tú no puedes intentan convencerte de que amplíes tu suscripción dos meses más. Por supuesto, todas ellas son trabajadoras a sueldo de la web. Y no nos olvidemos de Be Naughty, que parece competir con Like you en cuanto a correos falsos en tu bandeja de entrada y mujeres que solo existen en la imaginación de sus dueños. Victoria Milan o Adultfriendfinder son otros ejemplos de lugares en los que solo se busca la tarjeta de crédito del usuario masculino, ya que el femenino no paga. Este es el mayor agravio de todos: o pagan ambos sexos, o no paga ninguno. Pero me remito al punto 5.


9º Ya hemos descubierto que la página es una estafa legal y queremos salir de ella porque con la legislación en la mano es imposible demostrar que nos han timado. Muchas no nos permiten borrar nuestros datos a pesar de cumplimentar el formulario, con lo que nos quedamos allí para toda la vida. Esto es ilegal, pero el vacío existente en la normativa con respecto a internet les permite hacer estas cosas. ¿Ejemplos? Sin ir más lejos, AsianDate y el caso más sangrante porque te hacen rellenar el formulario y después de anunciarte que ya no eres miembro, una semana más tarde te llegan al correo nuevos usuarios compatibles contigo: Onedate.


10º Un consejo: salgan a la calle. Tómense unas cervezas con los amigos y conozcan a mujeres y hombres de la manera tradicional. Todos los que se apuntan a las páginas de amistades y/o contactos en internet ocultan algo o tienen un pasado del que no son capaces de escapar, y buscan en dichas páginas un último recurso para encontrar aquello que no han logrado en la vida real, y además les ofrece una impunidad en la que se sienten muy a gusto. Hombres y mujeres. Aquello de la barra del bar y el “¿estudias o trabajas?” parece que ya está muy visto, pero sigue siendo la mejor manera de hacerlo. Siempre en persona.





lunes, 17 de noviembre de 2014

Canciones que no te dejan indiferente XIX

El que suscribe estas líneas se considera un musicólogo. No por presunción o por vanidad. Yo lo llamo cuarenta y dos años de escuchar música, de todas las generaciones y etapas de la historia. Hasta los tam-tam de los indios. Pero también, por practicarla. Por tocar y cantar, sin importar que tenga una voz que a mí particularmente me parece un horror cuya única virtud es la de no desafinar, y sin importar que nunca haya destacado especialmente con ningún instrumento, aunque me precio de tocar una docena de ellos con cierta soltura.


Por eso hay veces que compruebo, y reconozco, que hay gente que sabe más de música que yo. En líneas muy generales, porque no creo que haya en España muchas personas que sepan más que yo de música de baile entre los años 1987 y 1992. Cada uno se centra en lo que le gusta, y no hay nadie que sea un especialista en todas las épocas de la música, sobre todo la moderna, de los años 50 hasta la actualidad, si no se dedica a ello y escucha diez discos cada día. Yo creo que ni eso. El que conoce a Metallica no conoce a The KLF. Así de sencillo.


Por eso a veces también me pregunto de dónde sacan algunas personas ciertas canciones que de otra manera, yo nunca habría escuchado. En mi comentario musical de hoy hablaré de una chica, joven, guapa y con pinta de simpática, a la que conocí una vez por casualidad. A su música, claro, a ella no la conozco. Como aficionado a las series de televisión que soy, suelo conseguir los episodios piloto de casi todo lo que se ofrece por internet. Mi política habitual es la de conceder dos, tres de ellos como máximo, a una serie para decidir si continúo viéndola.


Normalmente, no sigo las series españolas. No me gustan porque me parecen todas iguales, aunque soy consciente de que hay honrosas excepciones, pero como les tengo una especie de manía, no salgo de mi costumbre. Hice una excepción, exraña excepción por tratarse de una serie tan ridícula como histórica para nuestra televisión, como Aída. Me gustaba esa parte de realismo de los bajos fondos que emanaba de una simple comedia de situación que llaman los americanos. Pero Aída ya terminó, y ya era hora de que lo hiciera. No puedo decir que lo hicieran a tiempo. La última temporada sobró y punto. Pero ya está guardada a buen recaudo.


Un día apareció, por uno de los lugares habituales de internet donde puedes encontrar lo que estás buscando, una serie que me pareció extraña por el nombre, "De boca en boca", y además, española. Otra ridiculez para pasar el rato los ociosos españoles a las once de la noche. Sin embargo, me dio por conseguirla y, para ser sinceros, me enganchó a la primera. Sé que tuvo unos inicios difíciles porque la encajaron en la parrilla televisiva nocturna con otras series ya consagradas, y parecía que, después de los primeros capítulos, el fantasma de la cancelación sobrevolaba la serie. Pero consiguieron sacarla a flote, y de hecho, de los trece episodios pensados para la primera temporada, la extendieron a dieciséis. No voy a hablar de la serie porque no es lo que interesa en estas líneas.


Lo primero que me llamó la atención fue el buen rollo que me daba la canción, la sintonía con la que abría la serie para presentar al elenco. No tardé mucho en buscarla, y no fue fácil porque nadie hablaba de la serie en internet y mucho menos decían quién cantaba la sintonía. Pero finalmente la encontré. Por supuesto la cantaba una absoluta desconocida. Por eso decía antes dónde encuentran esas pequeñas joyas.


María Sagana es una de tantas cantantes que intenta abrirse paso, a sus imagino que veintipocos años, dentro de este horrible y asqueroso mundo que es la música profesional. Igual que el de la literatura. Yo ya conozco profundamente ambos. La canción no es sensacional, no es inolvidable, no merece un puesto en la historia de la música, pero cuando la escuchas, deja un buen sabor de boca en el cuerpo, e incluso le das al Play de nuevo para volverla a escuchar. Esta chica seguirá siendo una desconocida, pero al menos su primer tema conocido, aunque peque de falta de letra y de repetición de estribillos, sencillamente me encanta.






Por supuesto, no hay video de la canción, pero tampoco es que interese demasiado. No será del gusto de todos los públicos, pero qué diablos, son mis canciones.






María Sagana- Every second counts




Eso sí. Como no podía ser de otra manera, esta muchacha, que en el fondo y en la superficie no es absolutamente nadie, cree haber llegado al estrellato antes de ser conocida. Una canción que te deja buen rollo, pero la cantante no te deja más que la sensación de ser una diva inalcanzable. Pero ese es su problema. Los fracasos se suceden uno tras otro y no consigues tu sueño. El cementerio de cantantes fracasadas está lleno. Aquí tenemos un ejemplar más.





Al final lo consiguió

Hace unos pocos días, el ínclito Alfonso Guerra alias perro de presa diarreico, dijo por fin algo decente, algo a lo que todos debemos darle la razón: "Llevo cotizando a la Seguridad Social cincuenta años. Ya está bien".


Pues sí, Alfonso, ya está bien. Ya está bien de tener que seguir soportándote con esa cara de no haber roto un plato en tu vida. Y todos sabemos que has roto vajillas enteras.


Ojalá se retire pronto y en silencio. Los amigos de la democracia, que él no lo es, no deseamos volver a saber nada de él. Jubílate mañana mismo, Alfonso. Total, vas a cobrar lo mismo que estás cobrando ahora. Pensión completa de diputado. Y nada de 2500 euros al mes para las cotizaciones más altas.


Me encantaría saber cuánto cobrará como pensionista el perro de presa jubilado.

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Canciones que no te dejan indiferente XVIII

En esta ocasión no voy a hablar de la canción. Voy a hablar del músico. Además de la calidad técnica de la composición, siempre he valorado la rapidez con la que pueden tocar los mejores. Yngwie Malsmteen con la guitarra nunca ha sido considerado como uno de los dioses del olimpo de la guitarra, pero siempre se le ha otorgado el papel del guitarrista más rápido a este lado del sistema solar. Es una valoración justa, pero en su debe hay que tener en cuenta que este buen hombre, ya en el ocaso de su carrera y con demasiadas muescas en su pistola, toca muchísimas notas al aire. Sin embargo, no hay más que escuchar su "Trilogy Opus 5" para darse cuenta de que no todo el mundo puede tocar con la velocidad a la que lo hace a él.


A mí me queda el consuelo de que soy casi tan rápido como ellos tocando solo con el pulgar. El pulgar es un solo toque de cuerda. Con la púa tocas dos veces en un solo movimiento. Pero olvidémonos de este detalle de vanidad que no sirve para nada, ya que yo no tengo tiempo, ni ganas, de pasarme cuatro o cinco horas diarias con la guitarra para aprender a hacer un tapping, sin ir más lejos.


Otro ejemplo sería un gaitero al que ya he hecho referencia, Daniel Bellón. Un muchacho, que ya debe tener mi edad, que se decantó por la rapidez tocando antes que por la calidad de una melodía elaborada como su maestro Carlos Núñez. Quizás por eso nuestro amigo el de la frente despejada sigue siendo el número uno después de más de veinte años, y Bellón el número dos.


Sin embargo, en el caso de Ara Malikian, se unen las dos cosas. Un virtuosismo maravilloso e único con el instrumento, el violín, que a mí me llevan a afirmar, sin temor a equivocarme, que es el número uno con el instrumento hoy por hoy. Un caso parecido al de los chicos de 2Cellos, pero ellos son dos, y las partes que no puede tocar uno las toca el otro. Además de dedicarse exclusivamente a hacer versiones de otras piezas ya escritas. Memorable su versión de "Thunderstruck" de AC/DC, un vídeo para ver una y otra vez.


Y la rapidez, desde luego. Para poder tocar con el violín a Paganini, necesitas que tus dedos vuelen sobre los trastes del instrumento mientras tu mano izquierda golpea las cuerdas a una velocidad casi diabólica. Eso, los diestros. Yo soy zurdo. El caso de este chico es realmente curioso. Emigrado desde Armenia como nuestra admirada Lilit Manukian, lleva no sé cuántos años pidiendo la nacionalidad española. No sé si la ha conseguido ya, pero cinco años sin que los políticos le hagan ni caso es para hacérnoslo mirar entre todos. Es un número uno, un violinista que llena escenarios y que además de su inigualable sonido y calidad técnica, se preocupa de montar shows cuajados de humor y de momentos de complicidad con el público. Yo, sinceramente, me emociono cada vez que le oigo tocar. Incluso cuando ha estado invitado en Pasapalabra y le han pasado un auténtico desastre de violín para que tocara durante unos segundos, ha llegado hasta lo más fondo de mi ser.


El mejor violinista del mundo vive, trabaja y es un español como los demás. Y además acaba de ser padre. ¿Qué más podemos pedir?


Señores y señoras. con ustedes, Ara Malikian. Relájense y disfruten.


Ara Malikian- Paganini show





Pregunta al aire

¿Por qué Dianna Agron y Heather Morris no estuvieron en el episodio de homenaje a Cory Monteith en Glee?